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Voto en contra

Sorprendente encuesta la que ha publicado hoy El Mundo.

Que el preferido por los votantes del PP sea Rato, no sorprende mucho. Antes que Gallardón o Rajoy, lo que sea. Si dan como opción al pato Donald, la lógica dice que tendría más partidarios que esta pareja de engañabobos.

Pero es que, según la encuesta, alrededor de un 20% de los votantes del PP son partidarios de que el alcaldín querellandón sea el líder del PP, y un 18.9% desea que Rajoy siga al frente del partido. O esa encuesta no se ha realizado realmente, o esas personas no son realmente votantes del PP, o la encuesta ha sido manipulada, o los encuestados estaban bajo los efectos de algún cóctel de alucinógenos (bien completito) , o es que todo el mundo se ha vuelto loco.

Pero a lo que voy es que la gente no vota a favor sino fundamentalmente en contra. Preguntar solo por las preferencias es una forma de falsear la realidad. ¿Y a quién no votarían bajo ningún concepto? En ese apartado Rajao y el alcaldín serían líderes absolutos. Son, por méritos propios, personas a las que muchos antiguos votantes del PP no va a votar porque no están dispuestos a tragar con cualquier cosa. Y si se les vota es por razones de fuerza mayor, porque la alternativa son los nazionalsocialistas.

En cualquier caso, no me creo la encuesta. ¿Un 20% de votantes del PP querrían a Gallardón al frente del partido? No se lo cree nadie.

Personas que se nos van

Echando un poco la vista atrás te das cuenta de que poco a poco, personas a las que aprecias nos han ido dejando. Por mucho que sea ley de vida (ley de muerte), uno no se acostumbra.

El último en irse ha sido Antonio. Recuerdo con cariño los meses, que fueron años, en los que los dos íbamos a comer a cualquier sitio cerca del trabajo. A veces  nos acompañaban otras personas, pero hubo un tiempo en el que solo estábamos los dos. Antonio era una buena persona, una persona entrañable, y un gran conversador. Siempre tenía una historia interesante que contar, siempre era interesante estar con él. Siempre con su peculiar forma de reír y siempre con prodigiosa tranquilidad.

No recuerdo un mal gesto ni una mala palabra, ni una mala acción.

Y cuando tuve que desplazarme a  otra ciudad por motivos familiares, lloré, lloré como estoy llorando ahora, porque aparte de dejar un lugar de trabajo donde estaba encantado y de alejarme de otros amigos, también perdía las comidas con Antonio. Que posiblemente algún día acabaran o cambiaran –nada dura eternamente–, pero me dolía tener que renunciar a eso. Aún recuerdo el día que fui a su despacho a contarle que había decido marcharme y las razones.

En el tanatorio conocí a su hermano, y en cierta manera fue reconfortante encontrar en él a Antonio, su risa, su cara, sus gestos, su forma de relatarnos historias que Antonio ya nos había contado. Casi podías esperar que bromease sobre el nombre de mi perrita o que te contase cómo sus perros lograban escaparse del chalé y sus triquiñuelas para impedirlo. Estar con su hermano y con E., su desconsolada viuda, fue un poco estar con él y despedirnos.

Nadie debería morir tan joven.

El iceberg del PP

Sin duda la parte más visible y asquerosa del actual Partido Popular es la parejita Mariano-Cospedal. Chulería y despotismo los definen, pero sobre todo destacan por sus carencias. Carecen de equilibrio, carecen de principios, carecen de respeto por la verdad, y quizá ante todo carecen de la autoestima necesaria para dejar de ser como son.

Pero ésa es la parte visible del iceberg, la que te lleva a decir “Rajoy y Cospedal: márchense“. Pero es que no son solo Rajoy y Cospedal, es que ahí tenemos al alcaldín, a Cobo, a Soraya, a Feijóo, a Arenas, a Camps, etc. Rajoy y Cospedal pueden parecer la parte más detestable del PP, pero son solo la punta del iceberg. Hay mucho más bajo la superficie.

La última andanza de estos impresentables ha sido suspender la militancia de Ricardo Costa sin dar una explicación y sin pasar siquiera por los órganos pertinentes del partido (vaya ejercicio de democracia interna, señores, como para meter a esta tropa en la Moncloa).

Rajoy se enfrenta a Aguirre, pero no actúa contra Cobo-Gallardón.

Rajoy actúa despóticamente contra Costa, pero es un corderito con Zapatero.

¿Es blando? No, no es blando. Es chulesco, prepotente, injusto y arbitrario con sus subordinados y con las personas que pueden disputarle el liderazgo en el PP, pero no con sus amigos y personas sobre las que no tiene poder de coacción.

Y es que ha vuelto a salir el Rajoy chulito del discurso de Elche, retando a Aguirre a que diga si se opone a que Rato sea el presidente de Caja Madrid. “Creo que sería un extraordinario presidente de Caja Madrid. Y si alguien no lo cree, que lo diga“. ¡Pero qué chulito es este señor!  A mí que se me pogan chulos estos mindundis me repatea el estómago, ¿pero quién se ha creído que es este señor? Está claro por qué era un político gris, acostumbrado a no hablar demasiado, porque cuando abre la boca es para cagarla. De haber hablado un poquito más hace unos años quizá Aznar no habría cometido el error de ponerlo al frente del PP.

A Costa le han suspendido de militancia supuestamente por realizar manifestaciones que dañan la imagen del partido. ¿Ya está? ¿Dañan la imagen del partido según el criterio de quién? ¿El personal de Rajoy? Justamente cuando Cobo-Gallardón acaba de faltar al respeto a Esperanza Aguirre y Rajoy no ha hecho nada, es una tomadura de pelo y una arbitrariedad que se actúe contra Costa. Pero es más, con ese criterio la primera militancia que debería suspenderse es la de Rajoy, pues nadie daña la imagen del Partido Popular más que él. Y el problema con Rajoy ya no es el daño a la imagen, sino el daño que ha hecho al “fondo” del partido, que bajo su tutela no es más que una agrupación de chulitos que solo aspiran a forrarse sin pegar un palo al agua. Algo así como una ampliación de la mafia de la ceja.

Rajoy debería aplicarse su propia medicina. Editorial de Libertad Digital.

Es que ya está bien.

No es cuestión de que Rajoy sancione a Cobo, porque el problema no es Cobo, ni su amo Gallardón, ni es Feijóo, ni siquiera es Camps. El problema del PP es Mariano Rajoy. Rajoy representa la desesperanza para millones de personas que no queremos ver ni en pintura a sociatas y demás morralla, y que nos encontramos un día sí y otro también con una persona que no nos gusta nada. Un político en el peor sentido del término, que “brilla” por su absoluta falta de inteligencia, por su falta de principios, por su falta de coraje, por su desprecio absoluto a los votantes del PP.

Las injurias de Cobo a Aguirre no son la gota que colma el vaso: el vaso lleva años rebosando por todas partes. El vaso son las cataratas del Niágara. No es un problema de una acción puntual: el problema es la esencia de Rajoy. El Rajoy de todos los momentos, no el de casos puntuales. Estamos hartos de él. Por su culpa llevamos 5 años de gobierno sociata que pueden convertirse en muchos más. Rajoy significa una continua oportunidad perdida para millones de españoles.

Y en el caso de Cobo y el alcaldín, su inacción es una afrenta inaceptable hacia Esperanza Aguirre. No es que Rajoy no sepa qué hacer, porque no hacer, es hacer, y se ha puesto como siempre del lado oscuro, del lado de las mentiras, del lado de las manipulaciones torticeras, del lado de las maniobras políticas de alcantarilla, del lado de las conspiraciones barriobajeras para eliminar a cualquiera que le haga sombra en el PP. Y eso es complicado, porque Rajoy es lo peor del PP.

Ya vimos cómo era cuando intentó manipular a María San Gil. Muchos fanáticos del PP miraron a otro lado, para lo cual tuvieron que girar la cabeza más que la niña de El Exorcista. Negarse entonces a aceptar la realidad de lo que es Rajoy nos ha llevado a esta situación, en la que el único partido político medio decente que ha habido en España se ha convertido en una casa de putas regentada por una madame que no sirve ni para eso.

La Secta

Su vida no pudo ser maravillosa. Reportaje en Crónica, El Mundo domingo 25 de octubre de 2009

(reportaje sobre la vida de Andrés Montes, periodista hallado muerto en su domicilio hace unos días)

Las dos últimas semanas de vida de Montes fueron de aúpa, “aunque estaba saliendo de la pesadilla”, aclaran. El mal sueño se refiere a un desconocido divorcio con La Sexta. Me sugirió que le pidieron hacer campaña a favor del PSOE tras el asesinato de Isaías Carrasco –matado por ETA el 7 de marzo de 2008, a dos días de las elecciones generales–, arremeter contra Sogecable –inmersa en la guerra del fútbol con Mediapro– y hacerle la puñeta a Ramón Calderón, ex presidente del Real Madrid. Y añadió que, al no plegarse, las altas esferas de la cadena le pusieron una cruz.

El colegio de abogados de Madrid se querellará contra Garzón por haber intervenido de forma ilegal las conversaciones letrado-cliente en el caso Gürtel. Unos hechos que podrían (deberían) provocar la nulidad del proceso.

Pero el “juicio judicial”, siendo importante, es lo de menos en política. Da igual que la investigación policial esté basada en datos obtenidos ilegalmente. Da igual que los datos sean filtrados de forma ilegal a la prensa afín. Da igual que en los datos del sumario filtrados y publicados se omitan los que demuestran la inocencia de los acusados. Solo importa que el juicio público ya se ha realizado y que ya se ha perjudicado al Partido Popular.

Luego Garzón podrá ser condenado por prevaricación, o la fiscalía condenada por ocultar pruebas que favorecían a la defensa de los acusados. O incluso se puede encontrar a los funcionarios que han filtrado el sumario y condenarles. Pero esos son temas judiciales que no levantarán mayor polvareda. El juicio público/mediático ya se ha realizado y ya hay culpables.

Sí, son culpables y merecen ser castigados. No me cabe duda. Pero ¿a cualquier costa? ¿por cualquier medio? ¿haciendo lo que sea, aunque sea ilegal? ¿es eso justo cuando la corrupción en el PSOE (caso MATSA, sin ir más lejos) no se investiga ni siquiera por medios estrictamente legales? ¿qué es peor, enriquecerse de forma ilegal o que el gobierno viole sistemáticamente el estado de derecho con el objetivo de mantener el poder?

Sigue el esperpento en el caso Faisán, en el que se cometió un delito de colaboración con la banda terrorista ETA, alertando a algunos de sus miembros para que no fuesen detenidos con las manos en la “pasta”. Es el famoso chivatazo a ETA, en el que el principal sospechoso del chivatazo es precisamente el policía encargado de investigar el delito (Antena3TV insiste en afirmar sin contemplaciones que ese policía es el que dió el chivatazo. Bien por A3TV).

Rubalcaba afirmó en el Parlamento que condecoró a ese policía por resolver el caso del robo de droga en una comisaría de Sevilla. Es decir, que la versión del gobierno es que Rubalcaba premió en 2006 a un policía por esclarecer un delito descubierto en 2008 y resuelto en 2009, una mentira que ha demostrado hoy Ignacio Cosidó, portavoz de Interior del Grupo Popular.

Parece absurdo pensar que un policía tomó por su cuenta y riesgo la decisión de ayudar a ETA.

Tampoco creo que Rubalcaba tomase la decisión de ordenar el chivatazo a ETA sin tener la orden expresa de Rodríguez Zapatero de obrar de esa manera.

Así que mi círculo de sospechosos para ser el Mister Z de esta operación es bastante reducido. Gótico, además de reducido. Angulicejo, además de gótico y reducido.

¿Cui prodest?

Sin duda, el chivatazo beneficiaba a los impulsores del proceso de rendición ante ETA, que prefierieron dejar que el dinero llegara a manos de ETA antes que perjudicar su proceso de rendición.

El policía sospechoso, encargado de investigar el delito. Y condecorado. Y nos mienten sobre la condecoración.

Y el sociata de Garzón que no encuentra a los malos…

Y la fiscalía de Zapatero que quiere dar el caso por cerrado…

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Hay que hacer algo

Imaginemos una situación límite: un secuestro en el que el secuestrador ha amenazado con matar a su rehén si no se cumplen sus exigencias. El plazo límite está a punto de cumplirse y las autoridades no están dispuestas a ceder ante el secuestrador. Un francotirador de los GEO tiene al secuestrador a tiro. Rehén y secuestrador se encuentran separados varios metros, por lo que el tiro se prevé sencillo. Recibe una llamada y en ella una orden: “Tienes que actuar”. El francotirador apunta, respira hondo y mueve en silencio el gatillo. El proyectil impacta en la frente del rehén, matándolo en el acto.

Asuntos internos interroga al francotirador:

  • ¿Por qué lo hiciste?
  • Porque me ordenaron actuar y obedecí la orden
  • ¿Y por qué disparaste al rehén?
  • Porque era inocente

Por supuesto muchos ciudadanos defendieron al francotirador: “¿No le decían que actuase? ¿Y cuando lo hizo se lo reprochan? Eso no es coherente”.

A Mariano Rajoy se le exige que actúe contra la trama corrupta del PP. Ante esa situación cesa de forma arbitraria a Ricardo Costa, resaltando en todo momento que es honrado. “Tenía que actuar y he actuado”. Me extraña bastante leer en libertaddigital que un tal Dupuy critica que los mismos que pedían a Rajoy que actuase, ahora tilden de gran injusticia la destitución de Costa. Este señor nos llama “tontos útiles, liantes y enredadores” por criticar el proceder de Rajoy, cuando la única postura razonable es no aceptar destituciones que no vayan acompañadas de una explicación de cómo funcionaba la trama Gürtel y quién ordenaba trabajar con las empresas de esta trama.

Rajoy, haz algo bien por una vez, y dimite. Y llévate contigo a todos los implicados en esta trama corrupta.

“Condenamos la desproporcionada respuesta de Israel y sus ataques indiscriminados contra la población del Líbano“.

Los muertos civiles no son daños colaterales, son un objetivo buscado“.

(http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/24/espana/1153739743.html)

Para decepción de los sociatas, ha dicho estos días Z-paro en Israel que en España no hay antisemitismo, que lo había con Franco. Z-paro se ha declarado amigo de Israel. A más de uno en el PSOE le habrá entrado la risa tonta.

Hoy la que genera antisemitismo es la izquierda y no la extrema derecha. Pilar Rahola

Contempla enfadada a la izquierda (“Ese antiisraelismo de la izquierda y de los medios es una tapadera del antisemitismo“). Pilar Rahola

Zapatero, Franco y la judeofobia.  Cristina Losada

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