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Archivo de la etiqueta: aborto

Sectarismo y sensibilidad

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Al parecer los crucifijos afectan a la frágil sensibilidad de algunas personas. No sabría decir de qué forma constituye un ataque a su libertad religiosa (¿cómo podría un objeto inerte alterar las creencias de esas personas?) Pero el caso es que esas personas, las poderosas, son muy sensibles y no lo pueden soportar.

Leo en la portada del ABC de hoy que el gobierno de Zapatitos Pagarrescates hará obligatoria la enseñanza de la práctica abortiva en medicina y enfermería. Una muestra más de la «sensibilidad» de los sociatas hacia las personas que no opinan como ellos. Ni se les pasa por la imaginación tener una actitud de respeto hacia personas que, por principios, consideran que el aborto innecesario es un crimen, una matanza cruel de un ser humano débil, inocente e indefenso. Y no es solo que no respetan la sensibilidad de esas personas, es que se percibe que actúan con clara intención de meterles el dedo en el ojo, de buscar el conflicto y el enfrentamiento donde no lo había. ¿Es que una persona que no quiera dominar esas técnicas, porque tiene una escala de valores y matar no encaja en ella, no puede ser un buen médico? A mí, personalmente, una persona así me inspira más confianza que un «médico» que ve normal matar a alguien sin que exista una causa de fuerza mayor.

El aborto no es una cortina de humo para que no se hable de la nefasta gestión económica o de otras cosas.

En cualquier caso, me llama la atención, y seguro que no soy el único, el distinto rasero con el que se tienen en cuenta las sensibilidades. Zapatitos Pagarrescates no me ha decepcionado ni un poquito: se le veía venir.

Los socialistas no deberían ni opinar ni legislar sobre el aborto

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«Los políticos, molestos por la presión de la Iglesia en el tema del aborto«.

Es una presión insoportable. Amenazan a las personas que voten a favor del aborto con no dejarlas comulgar. ¡Qué barbaridad! ¡Qué exceso! ¡Ha vuelto la inquisición! ¿Se puede ser más duro?

La Iglesia católica no puede opinar sobre el aborto, pero los socialistas sí, ¿verdad? La iglesia no puede porque es una intromisión inaceptable en la política. Debe haber una separación clarísima entre religión y política, dicen.

El caso es que esa separación ya existe. No gobierna el Papa, ni los obispos ni los curas. Pero no pueden ni opinar, porque lo hacen guiados por sus principios religiosos. Una persona religiosa no puede opinar sobre la legislación del aborto, pero un socialista, guiado por la estupidez, la incultura, la obediencia al partido y su demencial y asesina ideología sí que puede opinar. Parece que los únicos que tienen «ideología» sean los cristianos, pero la realidad es que las mismas razones que esgrimen los fascistas para silenciar a la iglesia, son aplicables a ellos mismos. Un socialista no es mejor ni tiene una ideología mejor que un cristiano, antes al contrario.

Que la Iglesia deje de opinar y de presionar sobre el aborto. Y que los socialistas dejen no solo de opinar sino de imponer su delirante ideología por ley. Cualquiera diría que los que imponen su voluntad son los católicos, cuando la realidad es que quien la impone es la basura sociata que nos gobierna.

De la misma forma que la Iglesia no puede hacer que todos vivamos según su visión de las cosas, los socialistas no pueden hacer que todos vivamos según su ideología. Pero son los sociatas los que tienen el poder y ellos sí imponen su visión del mundo a todos.

Sin insultos

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El aborto «en muchos casos, supone una responsabilidad que hay que asumir en solitario o se comparte con una sola persona, muchas veces a espaldas de los que te rodean«.

Así «informan» los que quieren que las niñas de 16 años, menores de edad, puedan abortar sin consentimiento paterno y sin tan siquiera informar a sus padres.

He decidido no usar palabras malsonantes en esta entrada, así que no puedo escribir nada, porque nada se puede decir que no incluya términos como «hijos de puta» o «malnacidos». Y esta gente no merece que se usen palabras respetuosas para hablar de ellos.

Zapatero y de la Vogue, ¡qué lástima de abortos!

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Sí, ya sé, es de mal gusto desear que alguien no hubiese nacido…

¡Qué desagradable es dicybug!

Estos dos seres humanos legalizarán la ejecución indiscriminada de cientos de miles de seres humanos inocentes e indefensos. Los más indefensos y los más inocentes.

Estos dos seres humanos desean que esos niños sean ejecutados. Desean que mueran sin llegar ni siquiera a nacer.

Aclaro que yo no deseo que Zapatero y de la Vogue nunca hubiesen nacido. O sí, no lo sé, no pierdo el tiempo pensando en cosas así. Pero si al leer el título has pensado «¡cómo se pasa, mira que desear que no hubieran nacido!«, ¿qué piensas de Zapatero y de la Vogue, que autorizarán esas ejecuciones para que cientos de miles, millones de niños, no lleguen a nacer?

¿Hemos pensado en algún momento que con la pena de muerte en cualquier país del mundo, cualquiera, el futuro ejecutado (asesino múltiple, inocente o lo que sea) tendrá más garantías de respeto a sus derechos como ser humano que un niño inocente en España?

Desde el PSOE se afirma que un niño antes de nacer no es un ser humano. Esta afirmación, fruto de la ignorancia más absoluta, deja bien claro que es necesario manipular la realidad para hacer que la ejecución de ese ser humano sea aceptada por la sociedad. Con esa afirmación los partidarios de estas muertes han reconocido que solo quitándole la condición de «ser humano» al niño no nacido puede aceptarse su ejecución.

Alguien debería nominar a Zapatero para el Premio Nóbel de la Paz…

El aborto: un ejercicio de poder, un acto de violencia y un fruto de la ausencia de ética

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Por un lado se trata de un nuevo ejercicio de poder del PSOE: la imposición de sus sectarias majaderías por encima de lo que piensen los españoles, despreciando por completo a los que no opinan como ellos. A Rodríguez Zapatero le encanta ejercer el poder. La imposición y la ausencia de debate y de diálogo, aderezada por su palabrería hueca y empalagosa, es su actividad predilecta.

Por otro lado tenemos lo que el aborto supone como atentado a la vida de otros seres humanos. Legalizar el aborto es asumir que en nuestra sociedad se puede ejercer la violencia sin pagar por ello. Los únicos requisitos, por ahora, son que la asesina sea la madre del muerto y que el muerto no tenga más de determinada edad. ¿Quién quiere vivir en una sociedad donde se puede matar a otros seres humanos porque a uno le apetece? Vamos para atrás, volvemos a los tiempos de Cromañón.

Me hace gracia que digan que las mujeres maduran antes que los hombres. No veo yo que matar a tu hijo para evitarte las molestias o la vergüenza de que te vean embarazada sea muy «maduro». Seguramente los hombres también fuésemos capaces de una monstruosidad así (ahí está el ejemplo del zapatericejo Fritz), pero lo que queda demostrado es que las mujeres no son mejores que los hombres. Matar a tu hijo porque te incomoda el bombo viene a ser como matar a tu interlocutor porque se te ha corrido el rimmel y te da vergüenza. De una madurez impresionante. De una madurez que acojona. Que mata.

Y por otro lado es un fruto de la ausencia de ética que caracteriza a las huestes «socialistas». A la izquierda en general, vamos. Nada es verdad ni mentira, nada está bien ni mal en sí mismo. Lo que ellos digan que está bien estará bien y lo que ellos digan que está mal, estará mal. Una no tiene por qué sentirse culpable por matar caprichosamente a un niño inocente (el suyo nada menos): en cuanto deje de ser delito desaparecerá la culpa. «La culpa» es cosa de la religión, viene a decir Aído. Si ellas no se sienten culpables por matar a sus hijos y ellos y ellas por robar el dinero público, ¿por qué tiene nadie que reprochárselo? ¡qué se metan en sus asuntos! Dichosa religión… ¡A ver si echan ya a Federico de la COPE!

Yo no quiero que ninguna niña de 17 años vaya a la cárcel por abortar. ¡Claro que no! Que malos hay que ser para querer eso. Ni por matar a sus padres, pobre niña. ¿Quién quiere que vaya a la cárcel, la pobrecita? ¡Joder, qué maduros somos todos! Sobre todo «ellas».

Elentir en su blog: «las raíces morales de la democracia»

El derecho a la salud (o cómo torear al ciudadano)

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  • Me calentaba los cascos en mi escrito anterior con el tema del aborto y resulta que esto ya lo tienen resuelto en Naciones Unidas.
  • ¿En serio? No me lo creo, pero si no son más que unos inútiles.
  • ¡Pues no, te equivocas! Fíjate lo que dicen: «Todo ser humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud que le
    permita vivir dignamente»
  • No te entiendo, ¿qué tienen que ver el derecho a la vida y el aborto, con la salud?
  • ¡Ignorante! ¿Es que no sabes lo que es la salud genésica?
  • ¿Genésica? Me suena haberlo leído hace poco…
  • ¡Venga ya! No tienes ni idea. Yo te lo explico: la salud genésica «significa que la mujer y el hombre están en libertad para decidir si desean reproducirse y en qué momento, y tienen el derecho de estar informados y tener acceso a métodos de planificación familiar seguros, eficaces, asequibles y aceptables de su elección, así como el derecho de acceso a los pertinentes servicios de atención de la salud que, por ejemplo, permitirán a la mujer pasar sin peligros las etapas de embarazo y parto«.
  • ¡Coño! Si ahora resulta que el aborto es «salud genésica». Claro, ¿quién te va a negar el derecho al nivel más alto de salud, es decir el derecho a abortar?
  • ¿De quién hablamos, de la madre o del niño? ¿Si la madre aborta, en qué queda el derecho del niño a disfrutar el nivel más alto de salud? Yo diría que que te maten es el nivel más bajo de salud. ¿Qué pasa con la «salud genésica» del niño al que se mata? ¿Tendrá ese niño libertad para decidir si desea reproducirse y en qué momento? Recordemos que dicen que «todo ser humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud que le permita vivir dignamente». Si te matan…
  • Todo ser humano menos el que está en el vientre.
  • Parece que en Naciones Unidas se han calentado mucho los cascos para meternos el aborto como «derecho a la salud». La salud del niño no cuenta.
  • Para iluminados prefiero a Dios.
  • Al menos él no mata a nadie por decreto-ley.

¿Salud genésica? De acuerdo, pero para TODOS los seres humanos. Si nos inventamos palabros y derechos, que sean igual para todos.

Dicen algunos que Rosa Díez apoya el aborto. Ella dice (entre los minutos 15 y 20) que es partidaria de la ley actual.

Por otro lado, en el blog de Víctor Gago se puede ver qué votaron los miembros del PP en la eurocámara en la resolución que dice que tenemos derecho a la «salud genésica». Parece ser que Vidal-Quadras ha explicado su voto positivo (minuto 28 en adelante):  está totalmente en contra del aborto (un acto inmoral y no un derecho, dice) pero a favor del derecho de la mujer gestante a la salud, y por eso vota a favor de la «salud genésica». Creo que nada define mejor al PP que la postura de Vidal Quadras.

PD: también es posible que los eurodiputados aprueben, como afirma Vidal Quadras, resoluciones vacías de contenido, basadas en términos ambiguos que no implican nada en concreto y que por lo tanto no tienen ninguna relevancia. Si fuese así, ¿»pa qué»?

Matar niños inocentes, ¿por qué?

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Leí hace tiempo un par de libros de Peter Singer, un filósofo australiano cuyas preguntas y respuestas levantaban ampollas, hasta el punto de que se le ha impedido por la fuerza participar en charlas o conferencias. Los libros que leí son «Ética Práctica» y «Repensar la vida y la muerte».

Uno de los temas estrella de estos libros es el aborto (el otro la eutanasia). En el aborto nos movemos entre el dogmatismo de los que dicen que toda vida es sagrada y debe ser respetada (o sea que de aborto nada de nada) y los que exigen el aborto libre (o sea todo de todo). Por alguna extraña razón ambos grupos creen en una misma premisa: matar a seres humanos inocentes no está bien. Habrá matices y excepciones, pero podemos dar por buena la afirmación. Eso deja el tema del aborto claramente definido: para unos lo que hay dentro del vientre de la madre es un ser humano, y para los otros no.

Recojo unas palabras de Singer («Ética Práctica». Capítulo 6): «El nacimiento es la línea divisoria más visible de todas las posibles y la que mejor encaja con las posiciones liberales. Coincide hasta cierto punto con nuestra manera de ver el problema: nos sentimos menos molestos por la destrucción de un feto que no hemos visto nunca que por la muerte de un ser que todos podemos ver, oír y abrazar. Pero ¿basta esto para que sea el nacimiento la línea que decida si se puede o no matar a un ser?»

No tengo respuestas, así que me hago preguntas:

  • ¿Por qué se le puede matar dentro del vientre, pero no fuera? ¿Justo ante de salir sí, pero después no? ¿Un mes antes de salir sí, pero después no?
  • ¿Pueden las palabras cambiar la esencia de las cosas? ¿Deja de ser un ser humano por llamarlo «feto»? ¿Por qué no lo llamamos «»niño» sin más? ¿Acaso porque queremos usar un término diferente que nos permita matarlo sin remordimientos?
  • ¿Por qué solo puede matarlo la mujer que lo tiene en el vientre (que no es madre ni progenitora, aunque la llamemos así)? ¿No puedo decidir yo matar el niño que otra persona tiene en su vientre? ¿Tiene esa mujer más derecho que yo porque «es suyo»? ¿Pertenecemos los seres humanos unos a otros? Ser madre da derecho a criar a tus hijos, ¿pero también a quitarles la vida si así se le antoja?
  • ¿Cuándo se convierte el niño en un ser humano con derecho a ser protegido? ¿cuando siente? ¿cuando recuerda? ¿cuando sonríe? ¿cuando se mueve? ¿quién se cree Dios para establecer esa frontera? ¿No aceptamos la frontera del dogmatismo religioso, pero establecemos otra igual de arbitraria? ¿Puede una votación establecer esa frontera?
  • ¿Por qué está mal que en Texas se aplique la pena de muerte a un asesino, pero está bien matar a un niño inocente? ¿Está mal lo del asesino porque todos tenemos derecho a vivir? ¿Todos? ¿Es porque la justicia tiene fallos y a veces una persona inocente pierde la vida y eso no tiene vuelta atrás? ¿Acaso el niño que está en el vientre es culpable de algún horrendo crimen?
  • ¿Por qué las mujeres que abortan se sienten mal tras hacerlo? ¿Acaso es lo que llamamos conciencia? ¿Les remordería la conciencia si fuese correcto lo que han hecho? ¿Es solo una cuestión cultural, y si todos repetimos muchas veces en voz alta que está bien, acabará estando bien y las mujeres que aborten ya no se sentirán mal? ¿Es culpa entonces de la retrógrada educación religiosa?
  • Si la vida de ese niño no merece la misma protección que la del resto de seres humanos, ¿por qué no nos planteamos retirar ese derecho a otros colectivos? ¿O quizá ya ha habido casos en los que eso ha sucedido?
  • El niño que hay en el vientre tiene un ADN diferente del de la mujer que lo aloja. Es un ser humano diferente a ella, con su propio cuerpo, su propia vida y su propio futuro. ¿Por qué lo tratamos como si fuera un quiste?
  • ¿Por qué no se entregan los niños no deseados en adopción? ¿Por qué hace falta matar? ¿Es por la vergüenza de tener el bombo? ¿Es por la vergüenza de tener el bombo y no cuidar luego a tu hijo? ¿Tiene que pagar el niño la falta de personalidad de la madre? ¿Qué pesa más, el deseo de no tener incomodidades o el derecho de un ser humano a vivir como cualquier otro?
  • ¿Es simple egoísmo de la mujer: «si no me lo quedo yo, no se lo quedará nadie«?
  • ¿Por qué lo llamamos aborto y no asesinato prenatal? ¿Por qué los demagogos hablan de interrupción voluntaria del embarazo, en lugar de asesinato premeditado de un niño indefenso en el vientre de la que debiera ser su madre y no su asesina? ¿Es porque el segundo nombre es más largo? ¿No es acaso más apropiado?
  • ¿Es esto a final de cuentas «ética práctica»: «ya que los abortos van a existir hagamos lo que hagamos, quitémosle hierro al asunto, que bastante mal lo pasan ya las pobres matando a sus hijos»? ¿Debe apenarme el dolor de la «madre»?

Me decía un conocido (comunista, para más señas): «los científicos han establecido que el feto es ser humano desde el momento en que tiene sistema nervioso central«. «¡Ya está!, ya lo tenemos», los científicos no tienen bastante con averiguar cuándo se desarrolla el sistema nervioso central del niño, sino que establecen que a partir de ese momento es «ser humano» y por lo tanto con derecho a no ser asesinado. Científicos-filósofos-filólogos de pacotilla en cualquier caso que se atreven a establecer lo que es un ser humano y lo que no. No hay menos sectarismo en esas afirmaciones que en las de afirmar que es ser humano desde la fecundación. De hecho, si no existen razones reales para diferenciar entre feto y ser humano, ¿no será que no hay que hacer esa distinción? ¿No será que es una distinción ficticia establecida para justificar el asesinato de esos niños? ¿No son al final esos argumentos una impostura para no reconocer que no hay argumentos que justifiquen esas muertes? ¿No sería más sincero decir que sí, que es un ser humano pero que nos da igual y nos lo cargamos porque nos facilita la vida?

Creo recordar que Singer en su libro venía a decir algo así como que esto es una discusión sin salida y que por lo tanto la sociedad deber tomar una decisión de cuándo se permite el aborto y ya está. Ética práctica. En resumidas cuentas, y sin ánimo de criticar a Peter Singer, el filósofo llega a la conclusión de que el debate de ideas es inútil, mientras que paradójicamente los panfletos que distribuyeron activistas pro-vida en una mesa redonda que acabo por suspenderse en Frankfurt, en 1991, se titulaban «Ninguna discusión sobre la vida y la muerte». Dejemos de discutir, y votemos a ver quién tiene razón.

¿Es posible que la única salida sea que se vote y que se imponga la voluntad del grupo de opinión más numeroso? Legalmente puede ser porque nadie se baja del burro, pero moral y éticamente una votación no es nada.

Sinceramente, ¿por qué estamos matando a esos niños?