Canal RSS

Etiquetación

Publicado en

(copio en mi blog el comentario que he puesto en el blog de variablex)

“Hombre”, “mujer”, “transexual” son etiquetas. Y las personas no somos etiquetas. La lectura de la última entrada del blog de variablex me recuerda el libro “Sentirse bien” de David D. Burns. En ese libro se explica una teoría según la cual determinadas formas de pensar erróneas (formas ocultas e inconscientes) nos pueden llevar a tener sentimientos negativos. La idea general del libro es que, más que los hechos negativos en sí, a veces es la forma en que pensamos la que nos puede llevar, por ejemplo, a una depresión. Por ejemplo, podemos cometer inconscientemente el error de “etiquetarnos”: ante una situación podemos decirnos a nosotros mismos que somos un “fracaso como persona“, es decir nos hemos puesto una etiqueta que a todas luces es injusta pues seguro que también tenemos cosas buenas, nadie es un absoluto desastre. Poner una etiqueta es directamente un error de pensamiento, pues difícilmente algo tan complejo como una persona puede ajustarse a una etiqueta. En este caso pensar que somos un desastre nos hace sentir mal, no el problema real que nos ha llevado a etiquetarnos.

A mí me resulta indiferente encajar mejor o peor en la etiqueta “hombre” ¡Qué más me da! Soy como soy y si no encajo en el “estándar”, pues no encajo.

Supongamos que una persona nace con cuerpo femenino pero siente que no encaja en la etiqueta “mujer” (me centro en ese caso, pero lo mismo valdría en el caso opuesto, el de alguien con cuerpo masculino que no se siente “hombre”). ¿Significa eso que para sentirse bien debe modificar su comportamiento para encajar en la etiqueta “hombre”? ¿Debe aprender qué se entiende por ser un hombre e “injertarlo” en su personalidad? ¿Tendría sentido que para que la sanidad pública considerase oportuno realizar una operación de reasignación de sexo se tuviese que aceptar interpretar el “rol de género” correspondiente? Si quieres ser hombre, ¡compórtate como un hombre!  ¿Y si una persona solo siente la necesidad de cambiar su cuerpo, pero no tiene tan claro que deba o quiera adaptarse a la etiqueta “hombre”? ¿Acaso no tiene derecho a decidir cómo quiere ser, cómo quiere vestir, qué debe sentir? Además, al fin y al cabo, ¿qué hombre encaja al 100% en la etiqueta “hombre”? ¿Y al 70%?

Hay otra etiqueta en juego: “transexual”. En el caso del ejemplo la etiqueta dice que te sientes un “hombre”, y por tanto si no te sientes identificado por completo por la etiqueta “hombre”, no eres “transexual”, y si el médico correspondiente entiende que no encajas a la perfección en la etiqueta “transexual”, no habrá operación. No solo eso, habrá quien, operado o no, no se sienta feliz viendo que no es todo lo “transexual” que debería ser, que a veces tiene dudas y que de alguna forma parte de él no encaja en la etiqueta “hombre” y por tanto tampoco en “transexual”. ¿Acaso se ha equivocado y no es realmente “transexual”? ¿O por el contrario el problema no está en él, sino más bien en tratar de ajustarse a la etiqueta, a cómo nos dicen otros que deben ser las cosas? Y volviendo al principio de todo: difícilmente vamos a ser felices si pretendemos adaptar algo tan complejo como lo que somos a algo tan simple como una etiqueta.

Pablo dice: Muchas personas trans empezamos a descubrir, con estupor, que en realidad no estamos tan interesados en ser hombres o mujeres convencionales, sino que nos gusta ser como somos. Al mismo tiempo, el deseo de cambiar nuestro cuerpo, no disminuye. Yo mismo puedo decir, tranquilamente, que cada vez siento una menor necesidad de convertirme en un hombre “al uso” y que descubrir que hay algo de femenino en mí que aflora en los momentos más insospechados, me hace sentir completo.

¿Cuál es el problema de querer ser nosotros mismos, y no quienes otros dicen que debemos ser?

Manifiesto contra el test de la vida real

»

  1. Federico:

    Hitler mandó a los campos de concentración a los homosexuales “desviados” de su “norma”. Si la “normalidad” significa lo mayoritario, habitual o productivo para la sociedad, vale como palabra descriptiva. Si “normalidad” significa imposición de una “norma” sobre la voluntad y el derecho del individuo, estamos normalizando la tiranía.

    […]

    Ya sabemos que la libertad en materia de sexo es para cierta derecha y cierta izquierda, para el franquismo y el castrismo, para los mulás de todas las religiones, es sólo “libertinaje”, “desviación” de lo “normal” o de la “norma”. Para mí es sólo libertad.

    Responder

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: