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Si a Arabia tú vas…

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Hace unos días acudí a ver el documental Arabia en un cine hemisférico que hay en la ciudad de Valencia. Según sus autores el documental pretende arrojar luz sobre una cultura, la árabe, envuelta en “mitos, misterio y desinformación”.

El mensaje que transmite la película es que Arabia Saudí, en la que se centra el documental, es un país moderno, preocupado por la educación de sus jóvenes, y en el que se cultivan valores tradicionales como la amistad y el honor. El islamismo, un tesoro, y que las mujeres lleven la cara tapada, una cuestión de modestia, o sea de virtud. El documental cuenta lo positivo y oculta lo negativo, omitiendo esto último o reconvirtiéndolo a base de eufemismos y medias verdades. Una de las culturas más intolerantes sobre la faz de la tierra es presentada ante el público como valedora del “intercambio de ideas”. Una sociedad en la que se respetan los mismos derechos humanos que en la Europa del siglo XV es presentada como una de las más positivas para el desarrollo del conocimiento humano. Algún espectador comentó a la salida que aquello parecía la película Ágora, a efectos de manipulación de la realidad.

Se presentaban imágenes de mujeres estudiando en la universidad, pero no se dijo si podían estudiar lo que ellas querían, ni si podrían trabajar al acabar la carrera, ni si tienen derecho al voto, ni qué les sucede si se les ocurre salir a la calle con la cara destapada o si pueden conducir o sacarse el carné de conducir. Esas tradiciones que el documental tan bien sabe vender son en realidad las mismas que hacen que en esa sociedad la mujer sea un cero a la izquierda. No se comenta si una mujer necesita permiso de un hombre para estudiar, para trabajar, para abrir una cuenta corriente, para viajar o para salir de compras. En Arabia Saudí solo el 5% de los puestos de trabajo lo ocupa una mujer. No recuerdo haber escuchado el dato en el documental. No se habla tampoco de la policía religiosa, por ejemplo.  Se dice, es verdad, que el país evoluciona y que le queda un largo camino por recorrer, pero no se cuenta la realidad, sino una versión almibarada de la misma. Y eso para Arabia Saudí, que no nos cuentan nada de países todavía peores en cuanto al respeto a los derechos humanos.

Me llamó la atención que se presentase como algo positivo la expansión del islam, resaltando que se había expandido a mayor velocidad que el imperio romano. Lo que para un director inglés es algo positivo, para un español no lo parece tanto después de haber sido invadidos a principios del siglo XIII. La expansión del islam no es graciosa por estas tierras.  Por otro lado, tiene narices que un una época en la que lo políticamente correcto sea que los estados occidentales se secularicen, se presente como algo positivo, o como mínimo no negativo, la existencia de países oficialmente islamistas, con lo que eso significa.

No existe la objetividad. Cuando se decide contar algo, simplemente el hecho de escoger lo que cuentas ya introduce subjetividad, aunque todo sea cierto. En el caso de este documental existe una intención clara de no contar lo negativo, de ocultarlo, al tiempo que se tergiversa la realidad para hacer parecer bueno lo malo. Dejémonos de buenismos: no es que algunos occidentales desconozcamos lo que es la cultura árabe, sino que simplemente no nos gusta porque no alcanza los niveles mínimos de libertad y respeto a los derechos humanos. Por supuesto juzgando esa cultura desde la óptica de una cultura occidental. Si usamos la óptica de lo que se hacía en el siglo X en Europa, posiblemente diríamos que están muy avanzados.

No sé si es cuestión de hablar de Salman Rushdie o de Luigi Padovese en un documental que van a ver menores de edad, pero tampoco está bien contarles batallitas de la alianza de civilizaciones, no sea que se las crean.

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  1. Hola Dicybug,
    Mañana te leo… Tengo sueño… zzzzzzz…
    Buenas noches!!!
    🙂

    Responder
  2. Si es que se te ocurre cada cosa… Mira que ir a ver un documental sobre la Alianza de las Civilizaciones…¿No tenías nada mejor que hacer?

    El día que vea un documental en el que se diga todo lo contrario con la misma libertad y pompa de glamour, me creeré un documental como el que cuentas.

    Y si lo firma un saharaui, ni te cuento…

    Salam aleikhum!

    Responder
  3. Hola Dicybug,
    Yo también vi ese documental hace un tiempo y supongo que tienes razón. Muestran una “versión almibarada de la realidad”. Pero dejando eso a un lado, a mí me gustó. Me contaron muchas cosas que desconocía y pasé un rato muy agradable.
    Ojalá el mundo fuese así de almibarado!!!
    Un besazo!!

    Responder
  4. ¿Reconocerlo?
    ¿Con estas muestras tan guays de tolerancia?

    “La luz de occidente”

    Construirán dos mezquitas gemelas…
    :mrgreen:

    Responder
  5. Ir a un cine hemisférico a ver un documental y encontrarte semejante porquería debe ser muuuy cabreante. Vamos, que si decidieses ir a buscar al responsable de la selección de películas y le dieses un par de puñetazos, cualquier juez lo encontraría razonable.

    Responder

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