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La cuñada

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Poco a poco me voy enterando del origen de los problemas que se crearon en mi familia las pasadas navidades. La realidad no dista mucho de lo que pensaba, pero ahora el cuadro está más completo.

Al parecer el origen de todo es que mi cuñada no estaba a gusto en la comida semanal (en casa de mis padres). Quizá se aburría o quizá se sentía desatendida. Quizá ambas cosas. Lo único que sé a ciencia cierta es que ahora dice que el problema era que mi hermano y yo siempre hablábamos de los mismos temas, temas que a ella “la dejaban fuera”. Como esa situación le tocaba las narices, afirma (yo no lo recuerdo) que propuso que los dos hermanos nos reuniésemos otro día de la semana para hablar de nuestras cosas, y que así en la reunión familiar se hicieran las cosas más a su gusto. Como no lo hicimos y la situación no cambió, poco a poco se fue poniendo más y más negra hasta que las pasadas navidades ya no pudo más y muy enfadada dijo en voz alta y con toda seriedad que ya estaba harta del tema del que hablábamos en ese momento.

Una vez salió a la luz el problema, me ha criticado ante miembros de mi familia por mi falta de consideración hacia ella, pues según ella seguí hablando con mi hermano de los temas que nos interesan a los dos “sabiendo perfectamente” que eso a ella le molestaba.

Para mí esta explicación es nueva. Yo veía cómo impedía a mi hermano hacer cosas conmigo, pero ni me planteé qué razones podía tener ella para estar dando por culo de esa manera.

Ahora esta señora piensa que sus modos al decir que estaba harta no fueron correctos, pero no se arrepiente de haberlo dicho, pues desde su pùnto de vista pidió de buenas maneras que cambiáramos a temas de conversación de su interés y no le hicimos caso, por lo que cree que su cabreo está justificado.

Desde luego esta señora y yo nos parecemos poco. Si yo no me siento a gusto en un sitio, dejo de ir. O me quedo menos tiempo, aunque mi marido se quede un rato más. O voy con menor frecuencia. Es decir, actúo sobre mi vida, sin pedir ni esperar que los demás cambien sus comportamientos para adaptarse a mí. Además una persona inteligente ni siquiera se enfadaría: “mi marido está contento, se encuentra a gusto con su familia, pues perfecto”. Una persona inteligente sabría ser feliz. Una persona inteligente habría cambiado su posicición en la mesa y habría expresado abiertamente que lo hacía para poder participar en esas conversaciones. Y se habría integrado sin problemas, pasando un rato agradable con la familia de su marido. Ante una misma situación se puede elegir disfrutarla y ser feliz, o lo contrario.

Dice que nuestros temas de conversación la dejan fuera a ella, así que (supuestamente) nos pidió que cambiáramos de temas. ¿Cómo que la dejan fuera? En lugar de pedir a los demás que nos adaptásemos a ella, ¿no se le pasó por la cabeza ser ella la que se adaptase? ¿Por qué no se incorporaba ella a las conversaciones, aunque los temas no le interesasen? Las conversaciones no la dejaban fuera: ella se quedaba fuera. Ella no hizo en ningún momento un esfuerzo por integrarse. Es exactamente el mismo esfuerzo que nos reclamó hacer a los demás. ¿Será de la realeza? ¿O es que se cree el ombligo del mundo? Todos atentos a las necesidades de la señora marquesa.

En concreto el problema soy yo (no otros miembros de la familia), mis temas de conversación y mi desinterés por buscar y adoptar un tema de conversación que le parezca interesante a ella. Aunque reitero que yo ni siquiera sabía que ella quería eso, el mismo desinterés hay por su parte hacia mí y mis temas de conversación, que ha habido de mí hacia los suyos. La misma “desconsideración”. Pero yo no le recrimino a nadie que no haga un esfuerzo por meterse en una conversación que no le interesa. Que cada uno haga lo que quiera.

Dudo de que tenga razones para cabrearse porque los temas de conversación no sean de su agrado. Que algo no te guste no necesariamente tiene que llevar al cabreo. Pero cada uno es como es. Eso sí, que el cabreo se lo quede para ella: me parece increíble que alguien tenga la mala educación de pedir a un extraño que cambie de tema, porque le cansa, porque no le interesa, o por lo que sea. Y el colmo es que recrimine que su petición no es atendida (tildándolo encima de una “falta de consideración” hacia su persona).

Esta señora tenía mil formas de actuar para corregir su problema que no pasaban por pretender alterar el comportamiento de los demás. En lugar de resolver su problema ha generado un problema mayor que alcanza a otras personas. No es inteligente.

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  1. Hola Dicybug,
    Siento muchísimo que lo estés pasando mal. Estas cosas duelen mucho.
    Tienes todo mi apoyo, comprensión y cariño incondicionales.
    Un beso muy fuerte!!!

    Responder
  2. Un extranjero -coreano para más señas- entró en un bar de Sevilla Jueves Santo a las siete de la tarde, y sin venir a cuento le dijo al tabernero que estaba cansado de las procesiones, que le parecían sosas, aburridas y que no las entendía, que la Macarena era un nuñegote de madera y que no le veía la trascendencia; que deberían hacer fallas… que eso sí eran fiestas.

    Lo sacaron a gorrazos del bar y el coreano se fue calle Triana arriba diciendo que los sevillanos eran muy agresivos e intolerantes.

    En el bar, mientras fuera se oyen gritos de ¡guapa! guapa! al paso de la Macarena, nadie se acuerda del coreano.

    🙂
    Un abrazo.

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  3. Muy buenas:

    Estos días no he tenido mucho tiempo para bloguear, o más bien lo que no he tenido han sido ánimos, porque estaba con un resfriado de tres pares de… narices, y varios paquetes de kleenex.

    Respecto al texto de facebook, nadie de los que no lo han leido entiende por qué me molestó, pero esa era la intención de esa persona… hacer algo que me molestara pero que objetivamente no tuviese por qué molestar. Hay gente así por ahí. Formaba parte de una campaña de machaque sistemático a la que estuve sometido, y lo que me ha jodido es que esa persona cayese tan bajo como para entrarme por ahí. Los que sí lo leyeron opinan que se pasó tres pueblos.

    No he recibido ningún e-mail tuyo… Creo que se debe a que he cambiado de dirección de mail, pero se me ha olvidado a cambiarla el wordpress. Te escribo yo.

    Cuando vaya teniendo tiempo me pongo al día en leer/comentar ^_^

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  4. Dicy, ÁNIMO. Yo también he tenido situaciones familiares tensas y estoy de acuerdo contigo en que las cosas se pueden hacer de muchas maneras para no herir o discriminar a nadie.

    PD: GRACIASSSSSSSSSSSSSSS por tu comentario en mi blog. Te he dejado otro… 😉

    UN ABRAZO,

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  5. ¿Y a esta señora no se le ocurrió que mientras tú y tu hermano habláis de lo que os apetece ella puede charlar con otras personas? (O estarse callada y punto en boca). Es increíble lo maleducada que puede llegar a ser alguna gente. Seguro que quien peor lo está pasando es tu pobre hermano.

    Un abrazo y paciencia, Dicybug.

    Responder

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