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The Girl Who Played with Fire

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Leída la segunda parte de la trilogía de Stieg Larsson. Y viene a ser lo mismo que la primera: tiene un tufo progre que tira de espaldas, y que deja las obras de este señor mucho más cerca del activismo feminista que de la novela de intriga. Por supuesto tiene (tenía) todo el derecho del mundo a envolver su ideología en papel de novela y tratar de divulgarla de esa manera. Yo solo lo cuento. Para muestra un botón: en la página 10 dice “Then the United States invaded the country and set up a democracy. As far as Grenada was concerned, this meant that unemployment rose from around 6 per cent to almost 50 per cent, and that the cocaine trade once more became the largest single source of income“. Por supuesto, los grandes males los traen la libertad y la democracia. Lo mejor, añado yo, son las dictaduras comunistas, que erradican por ley los problemas. Solo dos páginas después nos cuenta cómo una reportera había sido apartada de un caso importante por ser mujer, pasando el asunto a manos de hombres que no la consideraban suficientemente preparada. Pero ahí llega el protagonista de ese caso, Blomkvist, para restablecer la justicia y exigir que fuese ella la que le entrevistase. Es decir, el resumen de este libro: hombres malos que hacen cosas malas a las mujeres, y algunos hombres buenos que las defienden.  Supongo que ése es el papel que cree jugar el propio autor: deshacedor de entuertos contra las mujeres. Un caballero andante de lo políticamente correcto. Solo son dos ejemplos, pero cualquiera que haya leído el libro sabrá que es como digo: el malo policía Faste, la buena policía Modig, la buena Miriam Wu, los buenos periodistas que investigan el tráfico de mujeres, etc. Y la protagonista, Lisbeth Salander, igual que en la primera entrega:  si tiene más superpoderes se rompe.

Este libro puede resumirse con una idea: apología de la violencia. Es una extensa justificación de la violencia de las mujeres contra sus agresores. En la novela la protagonista lleva a cabo crímenes sangrientos, pero tiene sus razones, tiene su moral y todo el mundo en la novela la admira y está a su lado porque comprenden sus motivos. Es la violencia buena, la violencia justificable, el ojo por ojo políticamente correcto, “progresísticamente” correcto.

La izquierda siempre ha necesitado la violencia para lograr sus fines (y es que la gente, mira por dónde, prefiere la libertad y el estado de derecho al socialismo, y si no es por la fuerza no quiere el socialismo ni en pintura), pero los progres, ni cortos ni perezosos, presumen de pacifistas, de estar en contra de la pena de muerte, de querer resolver los problemas con el diálogo. No quieren pena de muerte, avalada por un proceso judicial, pero aplauden con las orejas cuando una mujer mata a su pareja ¡Algo le habrá hecho! Es la violencia que sí se puede justificar, la violencia de la que no se habla en contra. Y no es más que una pena de muerte sin ningún tipo de garantía para el ajusticiado. Mujeres: licencia para matar.

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  1. Muy buenas y feliz 2010, Dicy,
    respecto a este post poca cosa tengo que decir porque no lo he leido, ya creo que comentamos algo sobre la primera parte (para mi fue suficiente y no leere mas)
    Me interesa tu comentario sobre la magnifica pelicula “La vida de los otros”, la vi hace un mes y me parecio impresionante. El personaje del espia no se me va de la cabeza, asi como la perfecta atmosfera de opresion y hermetismo de los sistemas totalitarios.
    En fin, un abrazo,
    MM

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  2. ¿La democracia supone “coca”?

    ¡¡Habrá querido decir coca-cola!!

    Tiene razón. Estos yanquis… te obligan a beber coca-cola, a comer hamburguesas, a tener ordenadores, coches electrónicos, móviles de última generación… ¡con lo bien que se está en las Cavernas! Ves, ahí no existían las violaciones ni los feminismos… quiero decir los conceptos… todo funcionaba con la cachiporra.. eso si les mola..

    Y encima sueco… ¡hay que joderse!

    No leas esas cosas… yo me estoy leyendo – cuando puedo – El fuego, (Katherine Neville) la segunda parte de El Ocho, ¿ves? aquí los rusos son buenos…

    Einen abrazen, kamaraden

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  3. Dicy, ya leíste mi post sobre este bodrio de libro…

    Poco más puedo añadir… 😉

    UN ABRAZO,

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  4. No, no sabia lo de la mujer. Me compre la peli con el comentario del director (me gusta mucho verlas de nuevo con esa opcion) y espero darla otra vuelta para enterarme de mas cosas.
    A mi lo que interesaba mas es la evolucion interior del espia, ese tipo de gente totalmente vacia sin ningun tipo de afectos (la escena con la prostituta explica todo) que se va transformando a partir de la identificacion con el espiado. De la misma forma el papel de la mujer del artista y de como esos sistemas terminan embruteciendo a la gente.
    Me recordo lo que pasa con el nacionalismo en Catalonia y las Vascongadas, la perversidad del nacionalismo hace que odo el mundo desconfie y se denuncien unos a otros por miedo al “sistema”.
    Cheers

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  5. Hola Dicybug,
    ¿No la pillan? ¿No va a la cárcel por sus crímenes? ¿o hay juicio y la absuelven?
    No voy a leer éste tampoco, claro.
    Un beso!!!

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  6. Dicy…

    ¡GRACIAS por tu comentario en mi blog! 😀 😉 … Te he dejado otro…

    Un abrazo,

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  7. Me pregunto qué cara se le quedaría a este señor si, al asistir a unas jornadas feministas, se le negase el acceso por ser hombre.

    Tengo un amigo que dice, y creo que lleva razón, que a la hora de combatir la violencia, debería combatirse toda la violencia con la misma dureza, no una violencia más que otra.

    En lo tocante a “violencia de género”, puedo ir incluso un poco más lejos… el hecho de que una mujer tenga que llegar a matar a su agresor para preservar su propia vida es culpa de estos cantamañanas políticamente correctos que sostienen que sí, que hay que proteger a las pobrecitas mujeres maltratadas… pero no mucho, porque a los malotes no hay que castigarlos, sino buscar su reinserción y redención, y darles besitos para que aprendan a ser buenos. Al final lo que ocurre es, como ya he dicho alguna vez, que al único que joden es al que no pegaba a su mujer y que ha sido denunciado en falso, mientras que al que sí la pegaba, se la repanpinfla que lo metan unos días en la cárcel, pues sabe que va a salir.

    Como aquí al único que se castiga es al no culpable, la única salida es tomarse la justicia por la propia mano o dejar que te maten. ¡Y lo dramático que queda!

    Si se hiciesen las cosas bien, esta gente se quedarían sin causas nobles contra las que cargar como buenos caballeros andantes. O, peor aún… ¡Podríamos llegar a tener una auténtica democracia! ¡Eso sería inadmisible! El paro subiría y… ah, no, espera, si el paro ya sube. Bueno, pero… pero… los reyes magos se pondrían en huelga y ya no querrían venir a España, si hubiese una auténtica democracia. Eso seguro.

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