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Historia de una traición

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Me llama la atención la figura de Saruman el blanco, el jefe del concilio de magos en El Señor de los Anillos.

  • Saruman es el señor de Isengard, una tierra fértil que él convierte en árida y oscura.
  • En lugar de luchar contra Sauron, señor de Mordor, se pone a sus órdenes.
  • Captura a Gandalf el gris, aunque éste consigue escapar gracias a Gwaihir, señor de las águilas. Gandalf acabará convirtiéndose en Gandalf el blanco.
  • El ejército que Saruman envía a luchar contra los hombres de Rohan está formado por orcos, pero también por hombres que han aceptado servir al lado oscuro.
  • Saruman posee una voz melodiosa y emplea bellas palabras, siendo capaz de engatusar a sus interlocutores oscureciendo sus corazones sin que ellos se den cuenta.
  • Cuando Isengard ha sido derrotado por los ents, Gandalf le ofrece a Saruman que se una a las fuerzas que combaten a Sauron, pero Saruman, altivo, rechaza el ofrecimiento. Estaba acostumbrado a mandar y no aceptaba el nuevo papel de servir.

Es la historia de una traición, y por eso encaja bien en historias reales en las que se han producido traiciones.

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  1. Hola Dicybug,
    Yo sólo me he leído la primera parte del señor de los anillos (y encima hace aproximadamente dos años y mi memoria es bastante mala)… ¿Gandalf se convierte en Gandalf el blanco porque acaba sustituyendo a Saruman el blanco? ¿Saruman pierde entonces el calificativo de “el blanco”?
    Este personaje es de los que mantienen las formas a pesar de tener mal fondo. Una joya.
    Un beso.

    Responder
  2. Muchas gracias por la explicación, Dicybug.
    Un beso.

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  3. Te debes estar contagiando. No me he enterado de nada.

    (jejeje)

    ¿A que jode?

    Un abrazo Dicy Bug-Bony

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  4. Gimli dice “Desleal es aquel que se despide cuando el camino se oscurece. (El señor de los Anillos II, 3)

    Háma dice en El Retorno del Rey “En la duda, un hombre de bien ha de confiar en su propio juicio.”

    Y Gandalf dice más No puede ser al mismo tiempo tirano y consejero.

    Pero también Merry nos advierte No te entrometas en asuntos de magos, que son gente astuta e irascible

    Si bien, tranquiliza lo que nos advierte Théoden El daño del mal recae a menudo sobre el propio mal. (S. d. A. III, 11)

    Parece que empiezo a pillar lo del blanco y negro.

    Dicytus..

    Responder
  5. A que lo parece…

    No, no es real.

    De vista vamos todos tocaditos, pero bien.

    Mi hermano pequeño, es pintor, pero pinta “cosas” raras.

    Es un bohemio experto en botánica para quemar… en su vida se le ocurriría pintar a mi madre, salvo denuda…

    Chao

    Responder
  6. Hola, Dicybug:
    Sin duda, Saruman es uno de los personajes más interesantes de la saga, no por su carácter y actitud, que es despreciable, sino por cómo construyó Tolkien su personaje, el cambio que se operó en él y su muerte, que es claramente simbólica: cae al vacío desde su torre ‘de marfil’, desde esa altivez suya, como bien señalas.
    Los traidores siempre han dado mucho juego en la literatura y el cine, desde siempre. Judas traicionó a Jesús con un beso, lo que es una auténtica paradoja; Dante coloca a los traidores en el círculo más bajo del Infierno, junto a Satanás y entre el propio Judas, Bruto y Casio (los asesinos de César); la traición es el tema central de Macbeth, aunque el personaje de Macbeth es más atormentado, más paranoico, pero mucho más rico en sentimientos que Saruman… Los ejemplos podrían multiplicarse.
    En cuanto a las traiciones en la vida real, pues es cierto: ¿quién no se ha sentido alguna vez traicionado por un amigo, un familiar o un compañero de trabajo? Lo peor son los sentimientos que la traiciñon engendra en nosotros: no son buenos, a la larga se pudren en nuestro interior y nos vuelven rencorosos y vengativos. Al traidor, desprecio y olvido; a las personas que nos quieren y nos aprecian de verdad, amor, afecto y comprensión.

    Un fuerte abrazo

    Responder
  7. Es que el tema de la traición me ha interesado siempre, pero en la literatura, claro.
    En la vida real es penoso, te deja fatal, te sientes desprotegido y, como te decía antes, con una sensación agria, entre la venganza y el rencor.
    Las personas que traicionan se traicionan a sí mismas también, y son unos infelices. No debemos prestarles ni un minuto de nuestra atención, que se pudran en el infierno: el de Dante, o el de la vida real, que a veces es más doloroso, frío y solitario.
    Veo que te está calando la saga de Tolkien. Fíjate, yo que soy un pedante declarado, no lo quería leer, pero me convenció mi mujer, lo leí y me encantó: es épica pura, una joya. Por cierto, ¿sabías que Tolkien era filólogo y que tenía cierta admiración por mi querido autor favorito? ¿Ves como soy un pedante?
    Los pedantes seguro que van al infierno, no muy lejos de los traidores… Jejeje…

    Un abrazo

    Responder
  8. Hola de nuevo:

    Comparto tu opinión sobre los intelectuales y los pedantes, lo que pasa es que, en mi caso, no puedo dejar de señalar coincidencias o similitudes entre unos textos y otros, recuerdos, evocaciones que vienen solas a mi mente de algo que había leído y había olvidado.
    Soy pedante por filólogo, por deformaciñon profesional, es que no puedo evitarlo. Sé que es muy irritante. De todas formas, si te molestara o molestase obviaré esas referencias, citas… lo que sea.
    Y de veras que a mí también me cargan los intelectuales e intelectualoides. No quisiera dar nombres, pero, ¿ves?, me sale sin querer, por ejemplo, el de Sánchez Dragó, y es que no hay nadie más retórico que él hablando, perorando, pontificando… Insoportable.
    Ahora, imagínate lo que debe ser un intelectual, traidor y pedante. El acabose, vamos.
    Te entiendo perfectamente y haces bien en desconfiar de los intelectuales. Parten de una idea que es cierta: y es que por la palabra y la información se puede dominar a las masas, y ese es el poder que ellos quieren tener o retener, para estar en ‘el candelabro’, como dijo aquella célebre intelectual.
    Los intelectuales, en la mayor parte de los casos, demuestran estar muy alejados de la inteligencia. Es parecido a aquello que decía Groucho: “Inteligencia militar son dos términos contradictorios”.

    Un abrazo

    Responder
  9. Bueno, es una forma de hablar. Es verdad que no me avergüenzo de lo que he leído, que tampoco es tanto. Mira, mi mujer dice que soy un experto en literatura solapada, es decir, porque sólo me he leído las solapas de los libros…

    Y tienes razón en lo de que tu opinión vale igual que la mía ¡y que la de cualquier crítico! Sí, amigo, tienes razón, es más, te diría que nuestra opinión vale un poquito más que la de los críticos, porque no está ‘comprada’ por el amiguismo y las camarillas editoriales.

    En cuanto a Pérez Reverte, pues muy bien, es un gran novelista, aunque le fallan un poco los desenlaces de sus novelas; Vázquez Figueroa ya me gusta menos, pero tiene su público y eso hay que respetarlo.

    Lo que quiero que sepas es que en ningún caso me he sentido nunca por encima de nadie, ni a nadie he mirado por encima del hombre como diciendo “Hombre, ¿cómo no has leído la interesantísima monografía sobre ‘Los lamelibranquios ibéricos del cuaternario’…?” o cosa por el estilo. Eso me parece despreciable: creerse mejor que otro por tener ciertos conocimientos que, si me apuras, en una gran parte son futilidades inútiles, meras bagatelas…

    Y claro que estamos de acuerdo en cuanto a la Academia. Para lo que mejor valdrían, que es para defender el español en su propia tierra, para eso no están ni se les espera. Sólo para llenarse la barriga, comentar las etimologías de la palabra ‘zaquizamí’ y para lucir en los periódicos el titulillo de ‘miembro de la Real bla, bla, bla’.
    Pero han estado bien estas parrafadas. A ti te encanta discutir, polemizar, y eso anima los blogs, ¿no?

    Bueno, esto ya me está quedando largo, y a la velocidad que nos estamos contestando parece más un chat que un blog.

    Un fuerte abrazo, Buggy

    Responder
  10. “Por encima del hombre”… Te digo yo que… ¡Ay, tanta literatura para nada!

    Más saludos

    Responder

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